miércoles, 29 de abril de 2009


En el umbral de mis recuerdos de infacia, guardián y fiel hasta más allá de la vida, está Tilo, mi perro. Con sus orejas puntiagudas, el negro hocico, el pelaje amarillo, las cortas patas, la festiva cola, tan vivo está a través de los años, que un ladrido que se pareciese al suyo, unos ojuelos como los suyos, los distinguiría ahora mismo entre mil.
Lo veo ya andando a mi lado, con sus saltos, su mirada llena de amistad, su sombre(...)

Juana de Ibarbourou, Chico Carlo




No hay comentarios: