Cosas que me llamaron la atención:
El Hotel Eden (cuyo significado es paraíso), se hizo con el objetivo de atraer a las familias adineradas de Europa y de Argentina: el clima era propicio para curar enfermedades. Las personas se quedaban entre 3 a 6 meses, tiempo suficiente para recuperarse. La estadía salía $15 por día, pensión completa, lo que equivaldría a pagar $650 en la actualidad.
Ir allí es como entrar al Titanic. Uno puede observar el estado del edificio, y compararlo con imágenes del esplendor del hotel.
Una de las dueñas, la alemana María Herbert de Kreautner, lleva al apogeo al hotel, publicitándolo en diferentes idiomas. Los afiches mostraban a una mujer "rellenita" con las mejillas rosadas, símbolo de que estaba sana: en esos tiempos era frecuente la tuberculosis.
Luego María vende el hotel a los hermanos Eichhorn, para regresar a su tierra natal. Los hermanos tuvieron dificultades para pagarlo, y por ello, decidieron vender parte de sus tierras, con la condición de que los nuevos propietarios debían construir una cas a con un plazo de hasta un año -se cuidaba muchísimo la estética del lugar-.El hotel se abastecía por sí mismo, sólo se importaban los vinos europeos.
En 1970 se quiere construir un Casino, que por diferencias políticas se cancelan las obras de remodelación -muy mal planificadas, dado que los baños de la planta baja, por ejemplo, se construyen obstaculizando un patio de luz-.
El lugar se siguió deteriorando con los excesivos saqueos y la falta de mantención. Hoy en día es un Monumento Histórico.

Historia:
A mediados del Siglo XIX, la sociedad argentina (como la de muchos otros países), sufría, de manera especial, el miedo colectivo que generaba la Tuberculosis; una enfermedad para la cual, todavía no existía medicación.
Los médicos de la época, a manera de tratamiento contra la tuberculosis, comenzaron a recomendarles, a las familias acaudaladas del país, que se instalaran, aunque sólo sea por un par de meses, en algunos lugares especiales como las Sierras de Córdoba, que por su clima, ayudaban a combatir este mal.
Ante esta situación un empresario alemán llamado Roberto Bahlcke, al conocer el lugar, decide viajar a Buenos Aires para conseguir fondos y comprar el terreno. Llegado a la capital, Bahlcke logra armar un grupo inversor de personas, también alemanas Juan Kurth —cónsul de Suiza y fundador de la Bolsa de Comercio de Córdoba— y la empresaria María Herbert de Kreautner para, con créditos concedidos por Ernesto Tornquist —dueño de la Refinería Argentina de Azúcar, en Rosario— levantar un hotel al pie del Cerro el Cuadrado, destinado a cubrir las necesidades de la Aristocracia Argentina.
En octubre de 1897 logran comprar la totalidad de las tierras que formaban la Estancia “La Falda”, dando así el puntapié inicial del proyecto. La construcción del edificio, comenzó rápidamente. Casi 5.000 toneladas de materiales comenzaron a llegar en tren, a una estación ubicada a 6 km de distancia, y desde ahí llevada hasta el lugar donde se estaba levantando el edificio.El 26 de diciembre de 1898 el Hotel ya estaba listo para recibir huéspedes.
En enero de 1898, con apenas la mitad del hotel construido, comenzaron a llegar los primeros pasajeros. El Edén, contaba con 100 habitaciones, 38 cuartos de baño, un gran salón comedor para 250 personas, un comedor auxiliar para niños y personal, un salón de fiestas, sala de lectura, escritorio, dos jardines de invierno, salón bar, galería cubierta y dos balcones desde los que se apreciaba el magnífico parque con su fuente de mármol de carrara, con dos leones a cada lado.
Además era un hotel de alto nivel que ofrecía todos los servicios, a la par de cualquier gran hotel de Europa: por ejemplo el hotel tenía luz eléctrica (que se generaba con su propia usina), tenía carpintería, talleres, calderas y todas las actividades que fueran necesarias para mantener la vida del hotel en medio de la nada. Gastronómicamente el hotel también era de alta jerarquía: tenían vinos de primer nivel, traídos especialmente de Europa 1 vez por año y que luego se guardaban en su propia cava, producían hielo y cremas heladas, que ellos mismos elaboraban al igual que el resto de los alimentos.
A pesar de contar con pasajeros casi constantemente, los créditos que se habían tomado se hicieron casi imposibles de pagar y, en 1904 la sociedad se disolvió, quedando María Herbert de Kreautner como administradora, después de llegar a un acuerdo con Tornquist. Con ella y su accionar, comienza el crecimiento del Edén hotel, sobre todo en lo que tiene que ver con hacer conocido al hotel.
Luego de unos años y a pesar del crecimiento de la empresa, la Sra. Krantner, que aspiraba volver a Alemania, en mayo de 1912, vende el hotel a los hermanos Walter y Bruno Eichhorn, por una cifra de $450.000, que se pactaron a pagar $20.000 en efectivo y el resto en documentos a pagar a mediano y largo plazo.
Los hermanos Eichhorn aprovecharon todos los beneficios del Eden, ya que además de que compraron un hotel en ascenso, en 1914 comenzaría la primer guerra mundial, con el consecuente cambio de estilo vacacional de la aristocracia Argentina, que ya no podía viajar más a Europa y por lo tanto buscaron las alternativas dentro del país.
En esta estapa el hotel crece, se le agregan nuevas construcciones y habitaciones, para aumentar la capacidad hotelera, que en su máximo cupo llegó a la capacidad de 500 personas; también se agrega una cancha de tenis, un campo de golf, una pista de baile al aire libre junto a un teatrino y una pileta de natación, que hoy ya no forma parte del predio del hotel.
Dos años después, a pesar que las temporadas hacían que los ingresos fueran importantes, no eran lo suficientemente elevados como para solventar las deudas que se habían contraído en la compra del hotel, es así que se decide el loteo de la estancia para obtener dinero con el que costear las obligaciones. Es en este punto donde se inicia la historia de la localidad de La Falda.
Para lotear parte del terreno y sacarlos a la venta, se realizaron todos los estudios para la futura urbanización y se donaron terrenos para la construcción de La primer escuela Dr. Mateo José Molina, otro para construir la capilla del Sagrado Corazón y la Plaza, que se llama, Plaza San Martín. En el año 1931 se realiza la venta oficial del primer lote de la zona de urbanización.
Esto primero da nacimiento a un barrio de Huerta grande, con suntuosos chalets, que primero se llamó Villa Jardín, luego Villa Edén y finalmente en 1934 se le da el propio Municipio como pueblo de La Falda. También, contribuyó al crecimiento de la nueva población, el hecho de que los dueños del Hotel, entregaban a sus empleados, un terreno con la condición de que en el término de 1 año, construyeran su propia casa, ya que hasta entonces, debían vivir dentro del predio del hotel.
Este es el momento de esplendor del Edén, que dura hasta el año 1945. La cercanía de Walter Eichhorn y su esposa Ida Bonfert al nazismo hizo que, cuando ese mismo año la Argentina le declaró la guerra al Eje, el hotel fuera incautado y utilizado como una prisión de lujo para los miembros de la diplomacia japonesa.
A pesar, que en 1947 el General Perón devuelve el hotel a sus dueños, la situación ya no era la misma y el Hotel comienza su decadencia, afectado por varias razones:
1) Se descubre la vacuna contra la Tuberculosis y de esta manera pierde sentido una de las principales ventajas del hotel.
2) Con la llegada del peronismo al poder, cobran fuerzas los sindicatos, que construyen una atractiva y numerosa oferta turística en la zona, con una elevada cantidad de hoteles a un precio muchísimo más conveniente.
3) La caída de la Alemania Nazi de Adolf Hitler, con quién los hermanos Eichhorn estaban fuertemente relacionados, ya que los mismos eran grandes contribuyentes a la causa, razón por la cual el mismo Hitler les envió una carta de agradecimiento, de su puño y letra, declarando a uno de los hermanos (el más ferviente), ciudadano ilustre de su imperio. Situación, que luego de la derrota, les trajo gran descrédito.
El hotel es devuelto a sus dueños quienes lo ponen a la venta casi inmediatamente. La historia oficial señala que el comprador fue la firma conocida comoTres K mientras que la leyenda y el misterio indican que la propiedad fue adquirida por Juan Duarte.
La firma Tres K contrae una deuda que no puede ser levantada y, en 1953, se decide el remate del hotel. La última temporada del Eden llegó en 1965, luego de la cual, cerró sus puertas como hotel para siempre con todos sus elementos dentro, vajillas, ropa de cama, ornamentación, etc. Por ese entonces su apoderado era Armando Balbín, hermano del dirigente radical.
En 1970 el gobierno de Córdoba autoriza la creación de casinos en la provincia y, tras la iniciativa del Centro Comercial de La Falda y del propio Armando Balbín, el edificio sufre remodelaciones en su planta baja para hacer posible la instalación de uno de un casino. Pero discusiones políticas entre Balbín y el ministro Francisco Manrique llevaron a que la concesión fuera otorgada a la localidad de La Cumbre. La obra fue abandonada a la mitad y el casino nunca llego a funcionar en el Eden. El hotel queda totalmente abierto y sin ningún tipo de custodia.
Los años que siguieron fueron de abandono y estuvieron plagados de saqueos. En 1988, con el deseo de cambiar el rumbo del edificio, fue declarado Monumento Histórico Municipal. El 1998, el municipio de La Falda adquiere la propiedad. Finalmente, el Hotel Eden, hoy está concesionado a un ambicioso emprendimiento, que comenzó con la restauración del edificio y que tiene planes de recuperarlo con diversos y múltiples fines: históricos, sociales, recreativos, artísticos, etc.
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