domingo, 17 de junio de 2012

cuando la vida se calle y la muerte
juegue al juego del disfraz






No hay cosa más segura que la muerte. Y aunque es tan segura, cuando llega, nos sorprende.
Esta semana perdió la vida un allegado a la familia, en un accidente. Era un tipaso con todas las letras! Laburador, familiero, siempre con una sonrisa, transformaba los problemas en situaciones graciosas. Para nada pesimista. Y le tocó a él. En un accidente, por inconsciencia de la otra persona, le tocó a él.
Y acá es cuando empiezo a filosofar y hacerme todo tipo de planteos con la religión, con la vida. ¿Porqué ya no está más con nosotros? ¿Porqué no tuvo más tiempo para seguir viviendo? -no todos viven la vida, no todos la disfrutan, no todos la valoran. Él si lo hacía-. ¿Por qué a él? Y más la muerte que tuvo, que no se predice, que no ves a la persona mal y en todo caso es una liberación. ¿Qué pasa con la familia que queda? Con aquellas personas que lo esperaban regresar? Era un día común y corriente. Esos días que "no merecen" una despedida especial, porque son normales. Un último adiós... Y aunque hagas de tus días como únicos y los disfrutes al máximo, uno nunca está preparado para recibir este tipo de noticias. Por lo menos no yo







y su destino era una estrella

No hay comentarios: